Diario de un Mantenimiento Mayor

por | Nov 25, 2024 | Noticias

La Gerencia de Mantenimiento de ETESAL, como parte de sus tareas, desarrolla un Plan Anual de Mantenimientos Mayores (PAMM), una programación que distribuye el mantenimiento preventivo de 28 subestaciones, 3,918 estructuras y 1,402 kilómetros de líneas.

En este plan, con un año de anticipación, se organizó que un equipo de más de 60 especialistas viajara a las subestaciones San Miguel y La Unión. Para la ejecución de este mantenimiento mayor y cualquier otro, se requiere un gran esfuerzo humano, una sinfonía de coordinación entre la Unidad de Transacciones (UT), generadores y distribuidores, donde cada voz cuenta y es necesaria la aprobación unánime de todos para la ejecución. Aunque el PAMM se entrega con anticipación, cuando se acercan los mantenimientos, las jefaturas de Mantenimiento de Líneas, Subestaciones, Equipos y Montaje, junto con la jefatura de Protecciones y Mediciones, envían la programación al Centro de Operaciones de Transmisión de ETESAL (COT), donde se consolida y remite a la UT para el aval final. Luego, los miembros del COT hacen la solicitud de ejecución y control de las maniobras. Al mismo tiempo, el personal técnico prepara herramientas y equipos para las cuadrillas, realizando tareas como limpieza, poda o lavado en vivo de los equipos. Por la importancia y magnitud de esta maniobra para la zona oriental del país, se integró al personal del Complejo Técnico Soyapango y del Complejo Técnico San Miguel.

A horas de iniciar el mantenimiento mayor, el pronóstico del tiempo anticipaba una tormenta tropical. Sin embargo, aunque exista incertidumbre, frenar un mantenimiento mayor es una decisión crucial que se toma cuando los equipos están frente a las estructuras y sus vidas dependen de eso. Algunas cuadrillas llegaron a San Miguel desde una noche antes; no paró de llover. La madrugada del 20 de octubre llegó envuelta de incertidumbre y, aunque la misión se veía amenazada, algunos valientes desafiaron la tormenta y la neblina e iniciaron su trayecto desde el Complejo Técnico Soyapango a las 2:00 a.m. En el Complejo Técnico San Miguel, otros se preparaban a las 4:00 a.m. para dirigirse a la subestación La Unión, y a las 5:00 a.m. las cuadrillas de San Miguel empezaban a llegar, cada uno llevando consigo un pedazo de responsabilidad. Los primeros rayos de luz se dejaban ver en el cielo. En un mantenimiento mayor, todos funcionan con la precisión de un reloj; incumplir con el horario estipulado implica pérdidas monetarias. Un grupo de 60 personas, divididas en dos grupos de 30, tomaron su posición en las subestaciones. Otros 10 se adentraron alrededor de una hora entre las montañas para dar mantenimiento a la línea La Unión – Havillal. A partir de las 5:30 a. m., los ingenieros, a cargo de la seguridad y salud ocupacional, iniciaron los controles de seguridad de antidopaje, asegurando que cada miembro estuviese en su mejor forma. El mantenimiento mayor dio inicio según lo programado y, a las 6:00 a. m., en un momento crucial que requería de la máxima concentración y determinación; siguiendo las instrucciones del COT, la energía se interrumpió.

En San Miguel, la vida continuaba sin interrupciones; no obstante, en La Unión, el voltaje descendió a cero. En ese instante, la presión se hizo palpable. El sol comenzó a alzarse, convirtiendo el aire en un horno. En La Unión, el calor era opresivo y penetrante; el sudor empapaba los uniformes de todos y los equipos luchaban contra el tiempo, la sed y el calor. Las estructuras de cuatro metros se convirtieron en el escenario del esfuerzo y, como en una coreografía, con determinación se limpiaban, lubricaban y ajustaban las piezas de las subestaciones. Mientras la mañana avanzaba, los ingenieros se movían de un lado a otro, supervisando y asegurando que todo siguiera el plan establecido. El Ing. Ovidio Bautista en San Miguel y el Ing. Edwin Torres en La Unión, dos líderes, sin tregua, guiaban a sus equipos. A las 11:00 a.m., Bautista comenzó las maniobras para restablecer la energía en su subestación; cada segundo contaba. En La Unión, sin almuerzo y con un sol implacable que parecía burlarse del esfuerzo, Torres dirigía la reincorporación al Sistema de Transmisión Nacional a las 2:00 p.m. En las oficinas centrales, el COT controló las maniobras de cierre y apertura de energía. Los diferentes miembros de los equipos, al finalizar su servicio, iniciaron en avanzada, el retorno a sus sedes de origen, mientras que el ingeniero a cargo se queda hasta que, por lo menos, uno de los participantes del mercado se conecte de nuevo para corroborar que el mantenimiento mayor ha sido realizado con éxito. A eso de las 4:00 de la tarde, el Ing. Torres llegó al Complejo Técnico San Miguel. Un apretón de manos entre él y Bautista selló la jornada, un reconocimiento silencioso de los desafíos superados y el trabajo en equipo. A esa hora, la energía ya fluía sin interrupciones, y el Ing. Bautista inició su retorno a San Salvador.